A. LA TEORÍA DEL CONOCIMIENTO y LA ARQUITECTURA
Debido al hecho de que en una demanda arquitectónica se presenta un vasto número de variables, y por ende, un conjunto innumerable soluciones, consideramos que un camino adecuado para aprender a tomar decisiones y resolver problemas de composición arquitectónica, consiste en comprender los pasos efectuados para encontrar la solución de este u otros casos, y en gran medida, la riqueza del aprendizaje estaría centrado en la selección idónea de los ejemplos; prosigamos:
México padecía tradicionalmente de múltiples carencias, pero en aquel momento se recrudecían por la recesión motivada por la Gran Depresión de 1929 y además por las secuelas de la guerra de los Cristeros, acontecimiento originado por las pugnas gubernamentales con la Iglesia, la cual consideraba a la educación como un coto exclusivo. Ahora, el gobierno pos- revolucionario tenía que actuar en contra de esos intereses en cumplimiento de la Constitución de 1917, la cual estipulaba que la educación debería ser obligatoria, gratuita y laica para todos los mexicanos, tarea que enconaba los ánimos; siendo, además, una labor nada sencilla en un país depauperado y con un sesenta y seis por ciento de habitantes analfabetos.
Pero este inconveniente era solamente un fragmento del gran escollo que se debía salvar, después de un millón de muertos durante la contienda revolucionaria, era necesario reconstruir el país entero bajo premisas diferentes. Juan O'Gorman así lo entiende, y toma la decisión -debido a que implicaba un menor costo- de que el camino indicado para solucionar el problema, era el uso de las tecnologías más avanzadas en la época: las estructuras de acero y concreto, apareadas con los criterios de diseño que hoy identificamos como pertenecientes al Movimiento Moderno.
Esta decisión no es del agrado de muchos, en el periódico Excélsior aparece un .artículo que ejemplifica la actitud de la burguesía conservadora de la época. En él se leen juicios de esta índole:
Por otra parte, se ha llegado a crear un estilo comunista, que pretende edificar las nuevas ciudades con sistemas de hormigueros y edificios colmenas, que los revolucionarios arquitectos llaman "máquinas para habitar".
… ¡Qué horror!, este grupo, supuestamente de avanzada, nos trata de hacer perder toda personalidad, toda originalidad. En fin, buscan formar al hombre masa, anónimo e impersonal: el hombre máquina, que es, en suma, el eslabón en el mecanismo total.
…Las residencias modernas construidas con cemento armado y de acuerdo con la moderna ubicación son tristes y monótonas como cenobios. Hileras de celdas impersonales; cajas sonoras de vidrio, mica y cemento; mueblaje tubular niquelado, superficies lisas, muros desnudos. Triunfo del cubo y la uniformidad. Cubículos gestores de hastío en donde se pretende esterilizar, para siempre, el espíritu y la personalidad del individuo, so pretexto de la famosa simplificación, que ya va resultando, además, carencia de imaginación.(1)
Al interior del gremio las críticas no eran menos feroces, el ingeniero Castro Padilla, uno de los invitados al debate convocado por la Sociedad de Arquitectos Mexicanos en 1933, con la finalidad de discutir el rumbo de la arquitectura en aquellos momentos, presenta una ponencia en la cual expresa:
El funcionalismo animal arquitectónico ha llegado ya a la meta de erigir edificios absolutamente desprovistos no sólo de belleza, sino aún de algo parecido a una simple preocupación remota por lo bello. La Escuela Primaria de la Colonia Industrial y sobre todo la casa de Diego Rivera, en la Colonia Altavista, son ejemplos de una arquitectura de funcionamiento peristáltico, que queriendo aparecer sincera, no expresa más que pauperismo, y miente alardeando y subrayando su fealdad.(2)
Resultaría ingenuo señalar que esos juicios lapidarios contra la Arquitectura Moderna, solamente nos indican una oposición a las ideas estéticas de O'Gorman; hay algo más, mucho más que una simple resistencia al cambio y una profunda aversión a lo que significan, por ello precisamos analizar el sentido de la hostilidad:
1 Lo primero que podemos inferir es una divergencia en torno al país que lo oponentes desean, los que pretenden continuar con los privilegios que detentaban tradicionalmente y los que consideraban que el movimiento armado debería conducir a una sociedad más igualitaria. Esta última posición no solamente reconocía la educación como una prerrogativa para todos, sino que era parte de un conjunto mayor de derechos que incluían una remuneración justa al trabajo, a la posesión de la tierra, a la democracia, a satisfacciones básicas como la salud, la vivienda y la instrucción. En suma, la diferencia de opinión estaba centrada en la manera de repartir los recursos que producía la sociedad, al tiempo que la segunda involucraba precisar un nuevo proyecto de país y un nuevo proyecto de sociedad, sustentada, según esas opiniones, en el progreso y la modernidad.
2. El bienestar de una sociedad, de sus instituciones y de sus individuos es imposible e impensable sin la arquitectura, este enunciado, más allá de constituir una figura retórica, lo exponemos para aproximamos al cometido de este texto: el aprendizaje de la profesión. El primer acto de supervivencia, y por lo tanto, también el primer "hecho arquitectónico", es definir un ADENTRO y un AFUERA, la diferencia se comprende fácilmente cuando afuera, hay treinta grados bajo cero, pero también cuando hay enemigos, calor, lluvia o depredadores. A este primer hecho fundamental que constituye la diferencia entre la vida y la muerte, entre la protección y el desamparo, se le suman significados de bienestar sicológico y mensajes de tipo ritual que el ser humano reflexivo lo transforma en un fenómeno trascendente -que trasciende lo utilitario- y, posiblemente…en ARTE.
A la postre los significados añadidos se convierten en señales que identifican a un grupo o a una sociedad, el intentar modificarlos se juzga como un atentado contra la sociedad, de ahí las violentas reacciones del ingeniero Castro Padilla y del columnista de Excélsior. Para ellos .los únicos valores válidos y las únicas nociones de belleza que existen, son las que ellos detentan.
3. El proyecto de Nación y el proyecto de O'Gorman deberían concordar y la imagen del mismo, con la imagen de lo moderno y con la idea del progreso. Las tareas a las que se enfrenta O'Gorman parten de un sustento teórico derivado de su manera de apreciar la sociedad. Piensa que la distribución equitativa de los bienes sociales implica dirigirlos a obras de amplia cobertura, pero también a su optimización o "mejor uso".
El hecho de que las ideas de O'Gorman coincidan con las ideas de arquitectos que impulsaron el Movimiento Moderno en países en los que no hubo una revolución social, y el hecho de que se presenten aquellas divergencias, nos plantea otros problemas. Uno de ellos nos remite a la Teoría del Conocimiento, a la manera en que cada uno ve la realidad ya la manera en que se generan los conocimientos, al modo en que se utilizan y se difunden, y siguiendo en la misma dirección, hacia los aspectos de la profesión que constituyen la Teoría de la Arquitectura; y por último, en la vía que el individuo los utiliza para convertirlos en un conocimiento integrado y apropiable, o sea, en una práctica profesional.
El problema de la generación del conocimiento fue una preocupación de los filósofos desde la antigüedad, los presocráticos ya abordaban el problema, Platón formula una tesis -la cual citamos porque será muy útil posteriormente- sobre la fuente que nos permite conocer la realidad. Platón se pregunta sobre la manera más confiable para acceder a la interpretación de la misma. ¿Podemos aceptar como lo único verdadero, aquello que nuestros ojos y oídos nos informan de la realidad?, o en contraposición, ¿es indispensable elaborar un cuerpo de ideas para comprender en plenitud todos los rasgos de la realidad?, ¿qué es más confiable, esas ideas, o lo que percibimos directamente? , etcétera. Platón, a final de cuentas, sostiene que las ideas son más reales que lo percibido a través de los sentidos.
La filosofía y la ciencia occidental durante dos y medio milenios se debatieron ante esa disyuntiva, buscando respuestas produjeron un sinnúmero de corrientes de pensamiento desde aquel tiempo. Ahora, ¿sería pertinente volver a traer a colación el viejo dilema?, nosotros consideramos que sí, primeramente porque la arquitectura tiene condiciones especiales respecto a otras expresiones culturales. El camino de ellas, por ejemplo en la pintura y en la literatura, el sustento se encuentra, de alguna manera y en alguna proporción, en la reelaboración de algunos aspectos de la realidad y de algunos hechos o pensamientos que la tienen por marco o escenario, en cambio, la arquitectura tiene por finalidad crear la realidad misma, o sea el espacio, ese escenario donde se suscitan los hechos de la realidad. Por este motivo, la percepción, la información obtenida por los sentidos, contrariamente al papel que Platón les asigna en la generación del conocimiento, cobra una dimensión primordial, ya que en primer lugar tenemos que crear un espacio y un mundo conveniente y "grato" a esos sentidos, susceptible de alojar y propiciar actividades, además de satisfacer muchos otros requerimientos, entre los cuales está, también, reelaborar algunos aspectos de la realidad y del pensamiento.
La vida de la mayoría de los seres humanos transcurre cotidianamente y durante toda su vida, albergada por espacios arquitectónicos y urbanos, es imperativo, por lo tanto, analizar desde el punto de vista del mundo sensible y desde la subjetividad individual, la calidad de esos ámbitos. Varios filósofos y teóricos (en un principio Husserl, Heidegger, después Bachelard, Lynch, Norberg-Shultz, etcétera) al tratar de comprender el mundo a través de la experiencia personal dieron pié a revisar el espacio y la arquitectura desde el punto de vista de la Fenomenología, paralelamente la Teoría de la Gestalt había sustentado gran parte de sus postulados en los problemas perceptuales.
Otro motivo se encuentra en que los nuevos enfoques creados por la Teoría del Conocimiento, en particular la Epistemología Constructivista, los cuales replantean el problema, deslindan con mayor precisión aquellas partes que corresponden al ámbito sensomotriz en la construcción del conocimiento, es decir, los aspectos del aprendizaje relacionados con los esquemas de acción y los obtenidos por medio de la percepción, en ambos casos pertenecientes al campo empírico sensorial, distinguiéndolas de aquellas que corresponden a los niveles intelectuales superiores: el pensamiento lógico y las que son armes a los diversos lenguajes. Esta delimitación más precisa desemboca en nuevas posiciones en las que ambos ámbitos no están contrapuestos sino que forman parte de etapas necesarias en la construcción del conocimiento, y consecuentemente en la formación del individuo y de su profesión.
Según la teoría constructivista (Piaget, Vygotsky, etcétera) el conocimiento es alcanzado al estructurar la información obtenida por nuestros receptores, esto sucede cuando se realiza una sucesión de operaciones mentales que consisten en identificar, analizar, clasificar, asociar, crear series, etcétera, convirtiéndolos en unidades de significado que las organizan en estructuras simples, a las cuales, los constructivistas, las designan con el término de esquemas. El cerebro es un buscador de patrones, estos patrones los relacionamos y vinculamos con esquemas precedentes dando por resultado un nuevo conocimiento, por lo tanto, por este medio, transformamos nuestro anterior conocimiento o experiencia, y por ende, nos transformamos a nosotros mismos. Pero la información recibida al asociarse con los esquemas previos queda decantada y sancionada por ellos, constituyéndose, esos esquemas previos, en una especie de filtro conceptual. Según estos planteamientos, vivimos en lo que discriminamos de la realidad, lo que vemos de ella. Lo que nuestra "lupa conceptual" nos permiten ver de ella, ella es la fracción que "tiene sentido para nosotros", es la realidad que nosotros hemos "construido".
César Coll lo explica de la siguiente manera:
…los intercambios funcionales que los seres humanos mantenemos con el entorno están mediatizados por los esquemas de acción y los esquemas representativos gracias a los cuales, ya través de los cuales, llevamos a cabo los intercambios. No hay pues nunca una lectura directa de la experiencia. La realidad sólo es asequible a través de los esquemas, verdaderos instrumentos de interpretación; que utilizamos para aprehenderla. Desde la perspectiva del aprendizaje, este principio equivale a postular que la capacidad humana para aprender de la experiencia depende de los esquemas que utilizamos para interpretarla y darle significado. y desde la perspectiva de los procesos de enseñanza y aprendizaje, que lo que un alumno o alumna puede aprender en un momento determinado de su desarrollo depende no sólo de la enseñanza que recibe, sino también de las formas o estructuras de pensamiento -entendiendo por tales los esquemas de acción y los esquemas representativos de que dispone, así como la posibilidad de combinarlos de acuerdo con determinadas reglas u operaciones- que utiliza para asimilar dicha enseñanza.(3).
Por lo tanto podríamos concluir que adquirir un conocimiento (o también educar) es reorganizar esquemas y que los avances del conocimiento humano también lo serían cuando se reorganizan enunciados lógicos con niveles de estructuración más complejos constituyendo teoremas, axiomas, teorías y visiones del mundo.
La esperanza y la visión del mundo del ingeniero Padilla pretenden que el tiempo se detenga para preservar sus privilegios, la de Juan O'Gorman es que el mundo sea transformado, lo cual le impulsa a buscar los medios para lograrlo, y al entender la naturaleza del problema, elige los medios para alcanzar esa meta, descubriéndolos en la propia arquitectura. Su decisión es utilizar los medios más económicos de la arquitectura moderna, con ello, cierra el círculo: la teoría ha definido a su práctica arquitectónica.
B. UNA MANERA DE ENCARAR LOS PROBLEMAS y UNA MANERA DE ENFOCAR LOS PROYECTOS
Posteriormente abordaremos las causas de la coincidencia entre arquitectos de diferentes países, bajo diferentes regímenes, condiciones sociales y económicas, aquí solamente señalaremos que hay un cuerpo de ideas y unos recursos que son comunes a principios de los años veinte: la aplicación de materiales industrializados, como el acero y el cemento, que constituyen factores que les permiten concebir la estructuración de los edificios con características diferentes, y, posiblemente, realizarlos con un menor costo.
En lo que atañe a las enseñanzas que podemos extraer de los edificios escolares construidos por O'Gorman, en primer lugar destacamos la coherencia que hay en los diferentes pasos que hay entre la sociedad imaginada o en proyecto, la detección del problema, la manera de enfocarlo y la selección de los medios para solucionarlos:
1. O'Gorman trabaja con Narciso Bassols, el Secretario de Educación, ambos están claros sobre la población destinataria. Diez años antes, cuando el Secretario de Educación era José Vasconcelos y el arquitecto Carlos Obregón Santacilia, construyeron una escuela monumental (la Benito Juárez) en estilo Neocolonial y ubicada en uno de los fraccionamientos de lujo de la ciudad (Colonia Roma), en un sitio en el que sus habitantes enviaban a sus hijos a escuelas particulares, mayoritariamente manejadas por el clero, o a institutos operados por extranjeros.
Las escuelas de O'Gorman-Narciso Bassols están ubicadas en barrios populares, inmersos en la población que carecía del servicio y de medios de transporte.
2. Tienen claro que los habitantes apremiados por la necesidad son de dos tipos, los que habitan en antiguos poblados aledaños a la ciudad y los pobladores de los nuevos asentamientos, barrios surgidos del acelerado crecimiento de la urbe -según el censo de 1895, la población del Distrito Federal era de 476 413 habitantes, para 1930 se había incrementado a más de un millón- por ese motivo, su plan de acción contempla dos frentes: uno (llamado "escuelas de pueblo") con sistemas constructivos tradicionales pero sometidos a normas y sistematizados, y el segundo con los nuevos materiales industrializados.
3. Ambos tienen la certeza y una convicción bien establecida, de que el punto de partida de un proyecto, cuando se diseña una escuela, es totalmente diferente cuando la meta es "diseñar todas las escuelas del Distrito Federal" (o del país). Cuando uno "diseña todas las escuelas", y además de las de ahora, también las que "vendrán"; se parte de un sistema de normas y con la planificación de las soluciones del problema. y así es como proceden, con el estudio de la población a servir, la ubicación de la misma, las proyecciones de crecimiento, etcétera.
A continuación, antes de iniciar los planos del proyecto, O'Gorman establece medidas preferenciales para definir un sistema de coordinación modular que compagine las dimensiones de las necesidades espaciales y su mobiliario, con las que dicta el sistema estructural y con las dimensiones de los materiales constructivos.
La tarea que realiza para normalizar los proyectos es muy meticulosa y precisa, interviene la definición del programa arquitectónico general, los locales necesarios, los materiales a utilizar considerando su costo inicial y el de mantenimiento, la prevención de incendios, los criterios de iluminación y ventilación, la posibilidad de crecimiento tanto vertical como horizontal, la factibilidad de adaptación del proyecto a diferentes tipos de lote, etcétera.
En razón a que una explicación minuciosa sería muy extensa, preferimos incorporar un anexo con el texto elaborado por la Secretaría de Educación describiendo el programa de las escuelas. Lo que sí queremos subrayar en este momento, es que a pesar de que el número de escuelas no es muy grande -si se le compara con las miles que se realizan posteriormente- la acción realizada por O'Gorman-Bassols es determinante como postura ante la solución de los problemas sociales, urbanos y arquitectónicos. Pensando en "el nuevo país", esta generación de funcionarios y arquitectos formulan planes regionales, urbanos, para el sector educativo, el destinado a la atención a la salud, la vivienda, etcétera.
4. Entre muchos temas rescatables, queremos puntualizar dos asuntos, el primero compete al orden arquitectónico y el segundo, a lo que hemos denominado los significados añadidos, que eventualmente, se convierten en señales que identifican a un grupo o a una sociedad. Hay varias herramientas compositivas para establecer la disposición de un proyecto, los ejes y las tramas forman parte de ellos y ambos son utilizados por O'Gorman, siendo los mismos que habían utilizado los arquitectos desde tiempos remotos, pero, en este caso, son utilizados de manera diferente, despojándolos de cualquier sentido trascendental, el eje solamente sirve para señalar el acceso al edificio, para señalar la separación de los niños, en un tiempo en que todavía se segregaba a los alumnos por sexo, para organizar los servicios comunes y los pertenecientes a cada género.
La escuela muralista mexicana, desde la época de Vasconcelos, con el fin de que el arte estuviera al alcance de todo el pueblo y fuera una de las formas de educación, colocaba pinturas murales en los puntos más concurridos de los edificios, uno de ellos eran los cubos de las escaleras.
El segundo tema implica vínculos más complejos. Las divergencias que hemos expuesto, solamente son la punta del iceberg, los malestares, los enconos y los rencores son muy profundos y explotan en el congreso convocado por la Sociedad de Arquitectos Mexicanos en 1933. Simplificando las condiciones que detonaron en ese foro, podemos identificar tres posturas arquitectónicas: la de los arquitectos y constructores tradicionales, decimonónicos o profesores que impartían cátedras en la Escuela de Bellas Artes desde el porfiriato (dentro de los cuales estaba el ingeniero Castro Padilla), la segunda son los arquitectos simpatizantes de las ideas de la arquitectura moderna, llamados "funcionalistas moderados", .Y por último, tres arquitectos (Juan O'Gorman, Juan Legarreta y Álvaro Aburto) llamados "funcionalistas radicales".
La parte que nos interesa analizar en esta colisión de ideas, es el tema que enfrenta a los dos primeros grupos contra el tercero. Aparentemente el tema es el de la belleza, para los dos primeros la belleza forma parte de las necesidades humanas y uno de los ponentes la define como una de las necesidades espirituales del hombre. Esta definición es utilizada por Juan O'Gorman como el blanco contra el cual va dirigida su argumentación aduciendo tres razones para rechazarla.
En el primer punto divide en dos el tipo de razones para refutar la idea de las necesidades, las subjetivas que están relacionadas con la vida sentimental y los gustos, y las objetivas, en torno a estas últimas expresa:
En cambio, las necesidades esenciales son para todos los hombres valores conocidos, exactos y precisos. El tamaño de la puerta de la casa del obrero, será igual que la puerta para la casa del filósofo. La necesidad esencial se resuelve en cada caso con exactitud. La ventana por donde entra la luz y el sol para el uno y para el otro, deberá ser de una forma precisa que resuelva lo mejor posible el problema de entrada de luz y de sol a la vida del uno y del otro, al igual que todos los problemas técnicos que se presenten.(5)
Después cuestiona el papel del arquitecto como árbitro del gusto y la pretensión de erigirse en un preceptor o educador relacionado con el tema, sugiriendo que el origen del caos urbano actual en gran medida obedece al eclecticismo originado por las diversas interpretaciones que procrea.
Vemos que la ciudad nos lo manifiesta claramente. Cada arquitecto y cada propietario de casa expresa su personalidad sentimental y sus gustos ya cada 10 o 15 mts. de calle nos asalta un edificio distinto del anterior y nos arroja a la cara sus sentimientos espirituales, el uno clásico cerca del otro Luís XI o peor aún, el seudocolonial cerca de otro modernista y todo este estado revela el desorden absoluto como consecuencia de la falta de concordancia de los sentimientos múltiples que se reflejan y que no tiene una base sólida común a todos.(6)
Desde las primeras aseveraciones O'Gorman se ubica en la manera de pensar del funcionalismo, uno de los soportes teóricos de la Arquitectura Moderna. En la actualidad no es fácil comprender el impacto que produjeron en aquel momento las ideas funcionalistas, pero aquel apotegma de Horace Greenough de que la forma sigue a la función, adoptado por Sullivan y la Escuela de Chicago y trasladado a la arquitectura, en el fondo significaba desechar buena parte del mundo anterior y erigir una nueva manera de pensar .Avanzando desde uno de los cabos del problema, diremos que la revolución industrial significó una paulatina modificación de las mentalidades, los procesos fabriles incrementaban ostensiblemente los volúmenes de producción, las máquinas eran eficientes no solamente para producir, sino también para trasladar las mercancías, la vida cobraba un nuevo ritmo ya que el ferrocarril, el buque, el avión o el automóvil, transformaban la noción del tiempo. Aunque todo ello puede englobarse en términos simples como la modernidad y el progreso, el fondo del asunto era más complicado ya que implicaba proceder con "nuevas reglas".
La influencia de esta revolución sobre la arquitectura tiene muchas vertientes, la primera, muy simple, pero al mismo tiempo muy profunda, es que los materiales producidos industrialmente expanden las posibilidades de la arquitectura. Con el acero y el concreto no solamente podemos crear rascacielos y edificios de enormes claros, sino que también alteran la concepción misma del espacio, y por ende, la esencia de la arquitectura, estas consecuencias las analizaremos posteriormente.
En una segunda dirección encontramos la búsqueda de homologar el proceso de producción de la arquitectura con el proceso de producción industrial. El despojar los objetos de lo innecesario, para cumplir eficazmente con su cometido y la necesidad de adaptarlos aun sistema de producción mecanizado, tiene como resultado que el objeto se condensa en lo que podríamos denominar su estado cero, su expresión más llana y decantada, ya partir de esa condición depurada, el objeto debe re inventarse en su totalidad. Una de las consecuencias inmediatas es que la versión anterior hay que desecharla. Durante siglos la arquitectura estuvo basada en combinar los órdenes clásicos, ahora no sólo significaba desechar el estilo anterior, sino que era necesario echar por la borda toda la Historia y empezar de nuevo.
En los siguientes puntos de la ponencia, O'Gorman identifica las necesidades espirituales del hombre con el tema de la imagen del edificio relacionándola con el de la publicidad en el capitalismo, pero también con lo que él denomina "ciertos gustos, caprichos o necedades" -que nosotros traducimos con el término de moda- y con otras razones que en ocasiones se han definido como trascendentales.
SEGUNDO. Se podrá entender también COMO RAZONES ESPIRITUALES el hecho necesario del anuncio. El anuncio del banco, de la sociedad anónima, de la empresa o del comerciante y confundir inconscientemente o conscientemente esta razón de anunciarse con las llamadas necesidades espirituales. Los bronces y mármoles de los bancos, que tapan la estructura de acero o de concreto, las fachadas de piedra imprescindibles en edificios de mayor importancia no son otra cosa más que el anuncio de las instituciones…
…TERCERO. POR RAZONES ESPIRITUALES se entiende también la satisfacción de ciertos gustos, caprichos o necedades de personas que encuentran perfectamente racional satisfacer estos caprichos o estos gustos por el simple deseo de ser mejor, o más elegante, o más distinguido que el vecino: razón de la vanidad…(7).
Cuando hablábamos de las "nuevas reglas" en las líneas anteriores, omitimos explicar que parte de esas normas estaban relacionadas con las reglas del capitalismo, el cual, bajo las condiciones en que hasta ahora lo conocemos, requiere de estar en constante expansión. Para lograr el crecimiento persistente necesita producir más objetos y la substitución de los anteriores, o sea que la sociedad debe eliminarlos, siendo indiferente si están obsoletos o no. Para obtener la renovación perpetua, el sistema modernizó la antigua idea de la moda, y con la ayuda de la publicidad la transforma en una pulsión por lo efímero, un objeto puede estar a la moda, pero solamente por un corto tiempo. Una de sus consecuencias es que el sistema de producción establece una nueva manera de marcar el tiempo a través de la moda.
Pero la arquitectura no puede homologarse totalmente con un objeto industrializado, en primer lugar es difícil normalizar todos los pasos del proceso, pero también hay que distinguir que en gran medida depende del tipo de demanda; cuando hablábamos de que el punto de partida del diseño de una escuela, es diferente si el objetivo es diseñar todas (o muchas), implicaría que hay diversas razones -la idea de una educación democrática, igualitaria, por ejemplo- para que todas las escuelas sean iguales, sin embargo, casi nunca podrán ser totalmente iguales ya que muchas condiciones, como la geometría del predio, la topografía, la orientación, etcétera, diferirán y por lo tanto, la industrialización de la arquitectura no puede someterse a una producción en masa en todos sus aspectos. Una virtud importante de la solución ideada por Juan O'Gorman es su capacidad de adaptación a condiciones diversas, esta es una de las virtudes, pero no es un producto industrializado, sino un proyecto que utiliza materiales industrializados.
Para concluir, queremos subrayar algunas ideas presentadas en este capítulo, el cual tiene la finalidad de introducir en los temas principales que se desarrollarán en el texto:
1. Una de las dificultades del aprendizaje de la arquitectura, se encuentra en la necesidad de habilitar al principiante en diferentes áreas de conocimiento. Lo que hemos expuesto hasta aquí, confirma la complejidad señalada. El desarrollo de las conductas creativas está enlazado con la facultad de identificar, ubicar, diagnosticar un problema y enfocar correctamente la solución, pero, aunque sea muy importante ese segmento de la actividad, todavía resta la capacitación en las aptitudes y destrezas propias de las tareas artísticas y otras más en los aspectos tecnológicos conectados con la edificación. En este capítulo apenas esbozamos algunas de estas facetas para ir incorporando paulatinamente los vínculos que relacionan la teoría con la práctica específica del oficio.
2. Las soluciones arquitectónicas no resultan de un instante de iluminación del arquitecto, sino del análisis de las circunstancias que existen en el momento en que se presenta la necesidad, al mismo tiempo que incluyen diversas intermediaciones que están presentes en la sociedad y en la época, todas intervienen en el desarrollo de un proyecto y en la evolución del conocimiento humano, consecuentemente, en la conducta de los actores que participan en el proceso: arquitectos, promotores, funcionarios y los clientes o los destinatarios de la obra.
3. Para analizar la evolución del conocimiento humano, elegimos un ejemplo que resume las condiciones de un momento de rompimiento de la continuidad en la historia de la arquitectura, con el fin de exponer algunas razones que impulsan al cambio y las que desean contenerlo.
Bibliografía.
1 Mota, Fernando. Nos amenaza el city block, periódico Excélsior, México, 14 de octubre de 1933.
2 Pallares, Alfonso (compilador), Castro Padilla, Raúl. Pláticas sobre arquitectura. Plática del Ingeniero Raúl Castro Padilla efectuada el7 de diciembre de 1933. Sociedad de Arquitectos Mexicanos, México, 1933, p. 48.
3 Coll, César. Piaget, el constructivismo y la educación escolar: ¿Dónde está el hilo conductor? , en SUSTRA TUM. Temas Fundamentales en Psicología y Educación, Volumen III, Números 8-9, Universidad de Barcelona, 1996, p. 161.
4 Para un análisis más amplio sobre este tema recomendamos los textos de Marisol Aja, Juan O 'Gorman y el de Carlos González Lobo, Arquitectura en México durante la cuarta década: el maximato, el cardenismo, ambos en Cuadernos de arquitectura y conservación del patrimonio artístico, número especial 22-23, v. 2, lNBA, México, 1982.
5 Rodríguez Prampolini, Ida. Juan O 'Gorman, arquitecto y pintor, UNAM, México, p. 69.
6 Ibíd. p. 70.
7 Ibíd.
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